Terapia MeRT
El Segundo Paso. El proceso inicia con un electroencefalograma cuantitativo (q-EEG) que registra y analiza la actividad cerebral, su patrón de funcionamiento y el estado de la sincronización neuronal. Con base en los resultados, nuestro equipo diseña un protocolo de tratamiento personalizado para estimular las áreas del cerebro que pudieran ser optimizadas.
En el autismo el cerebro del paciente es como una orquesta que tiene todos los instrumentos —el chelo, el violín, el piano— pero le falta un director confiable. El área occipital recibe la información del ambiente; el área frontal procesa, analiza, regula el lenguaje, los impulsos y las emociones. Al no tener un director confiable, muchos pacientes con autismo pueden tener un «cortocircuito» que no permite que la información se procese, entienda, comunique y ejecute debidamente.
La terapia MeRT busca proporcionar ese director confiable para conectar ambas áreas del cerebro y lograr un funcionamiento más óptimo. La recuperación funcional del cerebro es el objetivo principal del tratamiento. Los resultados son de naturaleza individual.
Beneficios reportados:
Sinergia entre MeRT y células madre mesenquimales
Al aplicarse de manera conjunta, ambas terapias potencializan sus efectos. La estimulación magnética transcraneal puede aumentar la migración de las células desde la zona de administración hacia el cerebro, potencializando la reparación de tejidos al aliviar la inflamación, secretar factores neurotróficos, promover la neurogénesis y aumentar la neuroplasticidad cerebral.
Las otras letras del protocolo.
Conoce los otros dos pilares que, junto a este, forman el Protocolo ABC.
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